Y hace unos días tuvimos nuestro mejor mes.
599.601 impresiones en 28 días.

Pero la historia interesante no empieza ahí.
Empieza bastante antes.

Cuando arrancamos, la situación era otra:

• un perfil que parecía un CV de LinkedIn de 2015
• publicaciones esporádicas, sin una estrategia clara
• cero conversaciones con potenciales clientes

Y lo más frustrante:

tenía más experiencia que la mayoría de las personas que hablaban de esos temas en LinkedIn.

No le faltaba conocimiento.
No le faltaban resultados.
No le faltaban casos.

Le faltaba algo mucho más simple: que las personas correctas supieran que existía.

Porque ese es uno de los problemas más comunes que veo en consultores.

Creen que tienen un problema de experiencia.
Cuando en realidad tienen un problema de visibilidad.

Entonces empezamos a trabajar.
Primero el posicionamiento.
Después el perfil.
Después el contenido.

Y después repetir.

Hasta que la autoridad acumulada empieza a trabajar por vos.

La gente ya te reconoce.

Ya entiende qué hacés.
Ya te asocia con un tema.
Y el contenido empieza a distribuirse de forma mucho más natural.

Este mes, 3 publicaciones generaron más de 547.000 impresiones.

Pero honestamente, lo menos interesante de esa historia son las impresiones.

Lo interesante es quién las vio.

Líderes.
Ejecutivos.
Empresarios.
Tomadores de decisión.

Personas que realmente podían convertirse en oportunidades.

Sin dar información sensible sobre mi cliente, ya está en negociaciones con potenciales clientes gracias a esas piezas de contenido.

Si hoy sentís que tenés experiencia, resultados y casos para mostrar, pero LinkedIn todavía no refleja eso, agendá una llamada conmigo y vemos cómo construir una estrategia para cambiarlo.

— Abrazo, Mateo

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