Durante unas semanas estaba teniendo buenas respuestas a mis mensajes, pero menos reuniones de las que esperaba.
Y hasta que no miré los números del embudo no entendí bien qué estaba pasando.
La fuga estaba después de la respuesta.
Los prospectos contestaban, arrancábamos a conversar y varios se terminaban cayendo antes de llegar a una llamada.
Eso me hizo ordenar todo el proceso y separar LinkedIn en 4 etapas:
conexiones → respuestas → conversaciones → reuniones
Porque según dónde se te esté cayendo la gente, tenés que tocar una cosa completamente distinta.
Si el problema está en conexiones, cambiar el mensaje no te va a solucionar mucho.
Y si te responden bastante pero casi nadie agenda, mandar más mensajes tampoco.
Grabé un video donde muestro los rangos que uso para cada etapa, cómo detectar dónde está tu fuga y qué revisaría para solucionarla.
Te lo dejo acá: VER VIDEO
