Cuando empecé a prospectar por LinkedIn hice bastante prueba y error.
Mensajes demasiado largos.
Otros demasiado pensados.
Alguno intentando vender demasiado rápido.
Conversaciones que empezaban bien y después no sabía cómo seguirlas para llevarlos a llamada.
Después de mis primeros 500 mensajes, estas son 10 cosas que me hubiera gustado entender antes:
No intentes vender en el primer mensaje
El objetivo es conseguir una respuesta, no cerrar una venta en 3 líneas.Terminá con una pregunta
Si no te conoce y tampoco le das una razón para responderte, lo más fácil es que simplemente siga de largo.Cuando responde, recién empieza la parte importante
Usá preguntas para entender qué está haciendo, qué quiere conseguir, qué le está costando, etc.No mandaría a reunión a cualquiera que responda
Primero quiero saber si existe el problema que soluciono y si realmente tiene intención de resolverlo.El formulario de Calendly también vende
A mí me sirve para saber con quién voy a hablar antes de entrar a la llamada y filtrar reuniones que directamente no tienen sentidoIntentá que el prospecto llegue a la reunión con contexto
Un video, un recurso, una presentación o un caso parecido al suyo puede hacer bastante diferencia.La IA sirve muchísimo. El copy-paste no
Puede ayudarte a pensar y mejorar mensajes. Si terminás mandando exactamente lo que te escribió ChatGPT a 200 personas, probablemente se note.Escribí como hablarías en persona
No hace falta convertirte en abogado porque abriste LinkedIn.Andá al grano
Por qué le escribís, contexto suficiente y una pregunta. Listo.100 mensajes normalitos suelen enseñarte más que 5 “perfectos”
Obviamente la calidad importa.
Pero si tardás 30 minutos en escribir cada mensaje, nunca vas a tener el volumen suficiente como para entender qué funciona.
Y para mí este último punto resume bastante la prospección.
Al principio querés encontrar EL MENSAJE.
El opener perfecto.
La pregunta perfecta.
La secuencia perfecta.
Después te das cuenta de que gran parte de mejorar viene de hablar con más gente, escuchar qué responden y ajustar sobre conversaciones reales.
No sobre lo que pensás que deberían responder.
