Hay publicaciones que apenas las lees sabés que atrás no hubo mucho pensamiento.

No porque estén “mal”. De hecho, muchas están bastante bien escritas.

Pero se sienten vacías.
Intercambiables.

Como si pudieran haber salido del perfil de cualquier persona.

Y cuanto más tiempo pasás en LinkedIn más rápido empezás a detectarlo.

Hace poco revisando perfiles para un cliente me encontré con algo curioso:

personas con experiencia REAL,
buenos resultados,
historias interesantes…

pero contenido que no transmitía nada de eso.

Todo sonaba demasiado prolijo.
Demasiado correcto.

En el video de abajo muestro 3 cosas que veo constantemente en cuentas que no terminan de crecer, posicionarse o generar oportunidades.

Y una de ellas, honestamente, creo que está haciendo que muchísima gente pierda diferenciación sin darse cuenta.

Porque hoy no alcanza solo con publicar.
También importa muchísimo la sustancia de lo que publicás.

— Mateo

Keep Reading