Poné un temporizador de 15 minutos.
Abrí una nota en blanco.
Y respondé estas 5 preguntas:
1. ¿Qué 5 preguntas te hacen siempre tus clientes?
No las hagas más interesantes.
Escribilas exactamente como te las preguntan.
Cada pregunta = un post.
2. ¿Qué 5 errores ves repetirse constantemente?
Cosas que para vos son obvias... pero que tus clientes siguen haciendo.
Por ejemplo:“Publica todas las semanas, pero habla de 7 temas distintos.”
Otro post.
3. ¿Qué 5 objeciones escuchás antes de que alguien te compre?
“No tengo tiempo.”
“Ya probé algo parecido.”
“Mi sector es diferente.”
“LinkedIn no funciona para mi negocio.”
Cada objeción es una idea de contenido esperando ser desarrollada.
4. ¿Qué 5 historias de tu trabajo recordás?
Un cliente difícil.
Un error que cometiste.
Una decisión que salió bien.
Algo que antes hacías de una forma y hoy harías distinto.
No necesitás una historia extraordinaria.
Necesitás una experiencia de la que hayas sacado una conclusión.
5. ¿Qué 5 resultados ayudaste a conseguir?
Y no te quedes solo con el número final.
Preguntate:
¿Qué estaba pasando antes?
¿Qué intentaron y no funcionó?
¿Qué cambiamos?
¿Qué aprendimos?
¿Qué haríamos distinto hoy?
Listo.
Ya tenés 25 ideas.
Para llegar a 30, agregá:
5 opiniones de tu sector con las que no estás de acuerdo.
Ahí tenés contenido para dos meses publicando 3 veces por semana.
Y lo mejor es que ninguna idea salió de inventar algo frente a una hoja en blanco.
Salieron de tu trabajo.
Tus clientes.
Tus errores.
Tus resultados.
Tu experiencia.
Guardá este mail y hacé el ejercicio hoy.
Porque probablemente no te falten ideas de contenido.
Te falta mirar mejor todo lo que ya sabés.
