"Cuando termine este proyecto, me pongo con LinkedIn."

Cuantas veces te dijiste eso en los últimos meses.

Ojo que puede ser semi-verdad.

Estás con clientes, entregando, armando propuestas.
Siempre hay algo más urgente.

El tema es que casi nunca hay un único proyecto.

Termina uno y empieza otro.
Y "cuando termine" se convierte en 3 meses. O en 6.

Así que hagamos la cuenta.

Supongamos que vendés un servicio de $2500 USD

Y que, una vez que tu LinkedIn funciona como canal comercial, te genera un cliente nuevo por mes.

Si lo postergás 3 meses, son 3 clientes. $7500 USD

Si lo postergás 6, son $15000 USD

Y aunque fuera un cliente cada dos meses, igual estarías dejando pasar entre $3750 y $7500 USD solo por esperar.

Ese dinero no aparece como pérdida en ningún lado.
No hay factura ni débito.

Son clientes que existían, pero que nunca supieron de vos porque todavía no estabas haciendo nada para que te conozcan.

Además LinkedIn no empieza a dar resultados el día que arrancás.

Lleva un tiempo construir el posicionamiento, la confianza y las conversaciones.

Cada mes que esperás para empezar es un mes más hasta que aparezcan las primeras oportunidades.

Si querés dejar de postergarlo, podemos verlo juntos en una llamada.

Me contás qué ofrecés, a quién le vendés y cómo te llegan hoy los clientes.

Yo te digo qué haría en tu caso para que LinkedIn empiece a generarte oportunidades de venta con decisores y cuánto tiempo te llevaría.

Si tiene sentido trabajar juntos, te cuento cómo sería.
Si no, te llevás un plan claro de por dónde arrancar por tu cuenta.

Mateo

P.D. Antes de la llamada, hacé la cuenta con tu propio ticket. Multiplicalo por los meses que venís diciendo "más adelante". Ese número suele ordenar bastante la conversación.