Cada tanto alguien me escribe algo así:
"Mateo, LinkedIn no funciona para mi negocio."

Nunca respondo enseguida.

Primero hago una pregunta:
¿Qué estás haciendo exactamente?

Y casi siempre encuentro el mismo patrón.

Publican una semana.
Después desaparecen un mes.

Optimizan el perfil.
Pero nunca prospectan.

Hacen prospección.
Pero el perfil sigue pareciendo un CV.

Suben contenido.
Pero hablan de siete temas distintos.

Son acciones.
Pero no forman un sistema.

Si intentás cocinar un omelette y sale mal...

No culpás a la cocina.
Revisás la receta.

Los ingredientes.
El orden.
La cocción.

Porque sabés que el problema no es el lugar donde cocinaste.

Es cómo ejecutaste el proceso.

Con LinkedIn pasa exactamente lo mismo.

Si vendés servicios B2B a dueños de empresa, líderes o gerentes...

LinkedIn funciona.

Lo veo todos los días con clientes.
Lo que casi nunca funciona son las acciones aisladas.

Esperar que un post compense un perfil confuso.
Esperar que la prospección funcione sin haber construido confianza.
Esperar resultados consistentes haciendo cosas de forma esporádica.

Necesitás que todas las piezas empiecen a trabajar juntas.

Entonces la forma correcta de decir:
“LinkedIn no funciona”

Es decir:
“No se la receta para hacer que LinkedIn funcione”

En el video de abajo muestro cómo dejar de usar LinkedIn como una red social más y empezar a convertirlo en un activo que genere oportunidades de negocio de forma consistente: